Análisis profesional de riesgos
Si lleva años sin un accidente grave, ¿por qué sube el recibo de su seguro de coche? Porque la bonificación no premia la antigüedad como cliente. Corrige el precio según el historial de siniestros y según cómo lo valora cada aseguradora.
El bonus malus del seguro de coche se presenta como un descuento que crece solo con el tiempo. No funciona así. Es un sistema de bonificaciones y recargos con el que cada aseguradora ajusta la prima a partir de los siniestros declarados, de quién fue responsable y de su propia política de tarifas. Un roce al aparcar, una luna, un golpe por alcance sin heridos: daños que parecen menores pueden reaparecer en la renovación. Y una bonificación alta no garantiza un precio razonable.
Cómo funciona el bonus malus del seguro de coche
En España no existe una escala común obligatoria de bonificaciones. Cada aseguradora define su propio sistema: cuántos años sin siniestros dan derecho a cada tramo de descuento, qué siniestros lo reducen, cuánto se recarga y durante cuánto tiempo. Por eso dos conductores con el mismo coche, la misma edad y el mismo percance pueden recibir renovaciones distintas en dos compañías.
Lo que sí regula la ley es la acreditación del historial. La aseguradora debe expedir, a petición del propietario del vehículo o del tomador, un certificado de los siniestros con responsabilidad civil de los últimos cinco años de seguro, en un plazo de quince días hábiles desde la solicitud. Las entidades que utilizan esos certificados para fijar la prima deben publicar en su web un resumen de cómo los tienen en cuenta.
Junto a ese certificado existe SINCO, un fichero común de historial de seguros del automóvil. En la práctica, gran parte del mercado lo utiliza para consultar el historial asegurador y de siniestralidad cuando se solicita una nueva póliza. Las entidades que quedan fuera de ese circuito tampoco aportan su información al sistema. A primera vista eso puede parecer una ventaja para quien ha tenido siniestros, pero tiene una contrapartida importante: tampoco queda acreditada automáticamente una buena trayectoria cuando después quiere cambiar de compañía.
Cuando la nueva aseguradora no encuentra historial suficiente, puede no reconocer de entrada la bonificación o aplicar una tarifa menos favorable hasta que el cliente aporte documentación. En esos casos puede ser necesario solicitar certificados de siniestralidad a las compañías anteriores para acreditar los años asegurados y la ausencia o el nivel de siniestros. SINCO facilita la consulta operativa entre entidades; el certificado de siniestralidad es la vía documental con la que el cliente puede acreditar su historial cuando esa información no está disponible o no resulta suficiente. SINCO acredita historial, no el porcentaje de bonificación aplicado por la compañía anterior.
El historial, por tanto, puede acreditarse al cambiar de compañía, ya sea mediante los sistemas de información utilizados por las entidades o mediante el certificado correspondiente. Lo que no viaja es el porcentaje: la nueva aseguradora interpreta ese historial con sus propios criterios y lo combina con la edad, el código postal, el vehículo, los conductores y el uso declarado. Si no dispone de información suficiente, puede ser necesario acreditar documentalmente los años asegurados y la siniestralidad.
El bonus no es una propiedad del conductor que se traslada intacta. Es la lectura que cada aseguradora hace de su historial.
Qué pesa en el historial y qué conviene comprobar
El importe del siniestro no es lo único que cuenta. Dos golpes de aparcamiento de coste moderado en el mismo año pueden pesar más en la tarifa que un único percance caro, porque la frecuencia dice algo sobre la exposición al riesgo. La responsabilidad también importa: un siniestro en el que usted causó daños a un tercero no tiene el mismo tratamiento que uno en el que el perjudicado fue usted.
| Situación | Cómo puede afectar | Qué comprobar |
|---|---|---|
| Siniestro con daños a un tercero del que usted es responsable | Consta en el certificado de siniestralidad y puede reducir la bonificación | Tramos de recargo y años necesarios para recuperar el descuento |
| Siniestro en el que usted no tiene la culpa | Depende de la política de cada aseguradora | Si la póliza lo excluye expresamente del cálculo del bonus |
| Rotura de lunas o asistencia en viaje | Algunas pólizas no lo penalizan; otras sí | La cláusula de bonificación de su contrato |
| Varios daños propios pequeños en poco tiempo | La frecuencia puede pesar más que el importe | Cómo trata la aseguradora un siniestro comunicado sin indemnización |
| Conductor joven o cambio de domicilio | Modifica el perfil de riesgo con independencia del historial | Que el cuestionario y la póliza reflejen la situación actual |
| La nueva compañía no encuentra historial suficiente en SINCO | Puede no reconocer inicialmente la trayectoria anterior o aplicar una tarifa menos favorable | Si acepta certificado de siniestralidad y qué documentación necesita para reconstruir el historial |
Cada aseguradora fija su sistema. La tabla indica qué preguntar, no qué ocurrirá en su caso.
Comunicar un siniestro y pedir que la aseguradora lo pague son dos cosas distintas. La obligación de comunicarlo existe y no conviene ignorarla. Pero, en un daño propio menor, asumir la reparación de su bolsillo puede ser razonable si el coste es inferior a lo que pagaría de más en las próximas renovaciones. Antes de decidir, pida presupuesto y pregunte a su aseguradora cómo afectaría ese siniestro a la bonificación. Si existe un tercero potencialmente perjudicado, la decisión no debe tomarse únicamente en función del bonus: conviene comunicar el siniestro de inmediato a la aseguradora y gestionar correctamente la posible responsabilidad frente al tercero.
Una bonificación alta puede convivir con una tarifa cara
La línea «bonificación aplicada» tranquiliza, pero el descuento se calcula sobre una tarifa base que la aseguradora puede revisar en cada renovación. Es posible conservar el bonus y pagar bastante más que el año anterior. El porcentaje, aislado, dice poco: lo relevante es la prima final comparada con el mercado para su perfil.
La aseguradora debe comunicarle cualquier modificación del contrato con al menos dos meses de antelación al vencimiento. Usted puede oponerse a la prórroga avisando con al menos un mes de antelación. Ese margen es el momento de comparar.
El uso real del coche también forma parte del precio
La prima se calcula sobre una fotografía del riesgo: quién conduce, dónde duerme el coche, cuántos kilómetros hace y para qué se usa. Si la póliza dice uso particular y el vehículo se utiliza a diario para visitar clientes, o si un hijo que conduce todos los días figura como conductor ocasional, la tarifa parte de una fotografía equivocada.
Esa fotografía la construyen sus respuestas al cuestionario de la aseguradora. Si después cambian los factores declarados en el cuestionario de forma que agraven de manera relevante el riesgo, la ley prevé su comunicación a la aseguradora. Una declaración inexacta sobre los conductores o el uso puede tener consecuencias sobre la prestación y sobre la continuidad del contrato, en los términos que fijan la ley y la póliza. Mejorar el precio no consiste solo en no tener accidentes. También consiste en que la póliza describa su situación de hoy.
Seis puntos que revisar antes de la próxima renovación
- Si ha solicitado alguna vez el certificado de siniestralidad de los últimos cinco años.
- Qué dice la cláusula de bonificación de su póliza sobre los siniestros sin culpa, las lunas y la asistencia.
- Si el conductor principal y los ocasionales están declarados como conducen en realidad.
- Si el uso declarado, particular o profesional, coincide con el uso real del vehículo.
- Si el domicilio, el garaje y el kilometraje siguen siendo los que figuran en la póliza.
- Si las coberturas de daños propios siguen teniendo sentido para el valor actual del coche.
Un retrovisor roto y una renovación a la vista
Suponga que ha roto un retrovisor maniobrando en su propio garaje, sin nadie más implicado. El taller le da un presupuesto asumible y quedan tres meses para la renovación de su póliza.
¿Sabe cómo trataría su aseguradora este siniestro en el cálculo de la bonificación?
¿Ha comparado el coste de la reparación con lo que podría pagar de más en las próximas renovaciones?
¿Ha declarado ya otro siniestro en los últimos meses?
Preguntas frecuentes
¿Dar un parte pequeño siempre perjudica mi bonificación?
No necesariamente, ni de la misma forma en todas las compañías. Depende de la cláusula de bonificación de su póliza, de la responsabilidad en el siniestro y de si ha habido otros recientes. Un único daño menor puede tener poco efecto en una entidad y más en otra.
¿Puedo mejorar el precio cambiando de aseguradora aunque tenga siniestros?
Puede ser posible, si su historial encaja mejor en los criterios de otra entidad o si su póliza actual describe mal su riesgo. La nueva aseguradora valorará el certificado de siniestralidad con sus propios criterios. Cambiar compensa cuando se compara el conjunto: uso, conductores, coberturas y prima final.
¿Se pierde la bonificación al cambiar de compañía?
El historial se acredita con el certificado de siniestralidad, que su aseguradora debe expedirle si lo solicita. Lo que no está garantizado es que la nueva entidad le aplique el mismo porcentaje, porque cada una tiene su propio sistema de bonificaciones.
Antes de la renovación, decida con números
El bonus malus del seguro de coche no se gestiona persiguiendo un porcentaje. Se gestiona tomando tres decisiones con datos: qué siniestros conviene tramitar y cuáles asumir, si la póliza describe al conductor y el uso de hoy, y si la prima final sigue siendo razonable frente al mercado. Si una de las tres respuestas es dudosa, la renovación es el momento de revisarla, no el recibo siguiente.
Determinado el perfil de riesgo real del vehículo y de sus conductores, trabajar con acceso a más de 95 compañías amplía el universo desde el que buscar y contrastar, entre las entidades que ofrecen soluciones adecuadas, sistemas de bonificación, tratamiento de los siniestros, coberturas de daños propios y precio. La aceptación y las condiciones dependen del historial de siniestralidad, del vehículo, de los conductores declarados y de los criterios de suscripción de cada entidad.
La revisión de sus seguros no tiene coste y no implica obligación de contratar. Es un servicio que ofrecemos siempre de forma gratuita, también cuando la conclusión es que su póliza actual está bien planteada.
Mateo Molina · Molina López — Análisis y Optimización de Seguros
Información de carácter general que no sustituye el análisis de su caso ni el condicionado de su póliza. Certificado de siniestralidad y publicación de las políticas de uso de los certificados: artículo 2.7 del texto refundido de la Ley sobre responsabilidad civil y seguro en la circulación de vehículos a motor, aprobado por el Real Decreto Legislativo 8/2004, de 29 de octubre. Sistemas comunes de información sobre siniestralidad del automóvil: artículo 148 del mismo texto refundido. Ficheros comunes de las entidades aseguradoras: artículo 99.7 de la Ley 20/2015, de 14 de julio, de ordenación, supervisión y solvencia de las entidades aseguradoras y reaseguradoras. Declaración del riesgo: artículo 10 de la Ley 50/1980, de 8 de octubre, de Contrato de Seguro; agravación del riesgo: artículos 11 y 12; comunicación del siniestro: artículo 16; duración, prórroga y comunicación de modificaciones: artículo 22. Los sistemas de bonificación y recargo, su tratamiento de los siniestros sin culpa, las lunas y la asistencia son los que fija cada aseguradora y deben verificarse en las condiciones generales, particulares y especiales de su póliza.
¿Paga lo que corresponde a su perfil de conductor?
Revisamos su póliza de coche y su historial para comprobar si la bonificación, los conductores declarados, el uso y las coberturas responden a su situación actual.
Solicitar el análisis de mis seguros