Análisis profesional de riesgos

La condena es la parte del pleito que más se mira y no siempre la que más cuesta.

El coste de una demanda para una empresa se calcula casi siempre por la cuantía litigiosa. Quien ya ha pasado por ello mira otra cosa: cuántas horas de personas clave va a absorber el asunto, si el cliente en disputa pesa en la facturación y si el procedimiento va a coincidir con una renovación bancaria, una licitación o un cierre anual.

Dos conflictos distintos que se cubren con garantías distintas

Antes de hablar de costes conviene separar dos situaciones que el lenguaje corriente mezcla y las pólizas no.

Cuando reclaman contra la empresa. Aquí opera la defensa incluida en la responsabilidad civil. La Ley de Contrato de Seguro prevé que, salvo pacto en contrario, la aseguradora asuma la dirección jurídica frente a la reclamación del perjudicado y que corran de su cuenta los gastos de defensa, debiendo el asegurado prestar la colaboración necesaria. La entidad designa a los profesionales.

Cuando es la empresa la que reclama. Discutir una certificación impagada, un incumplimiento contractual o una penalización no es defenderse: es reclamar. Ese frente corresponde al seguro de defensa jurídica, que la ley define como la obligación de hacerse cargo de los gastos derivados de la intervención del asegurado en un procedimiento administrativo, judicial o arbitral, y de prestarle asistencia jurídica judicial y extrajudicial.

Una empresa puede tener bien cubierto el primer frente y descubierto el segundo. Y en construcción o en industria, buena parte de los conflictos que consumen tiempo directivo son del segundo tipo.

La exposición real no está solo en el juzgado. Está en la tesorería y en la agenda directiva.

El pleito no nace cuando entra la demanda

Nace bastante antes, cuando ya se discuten certificaciones, repasos, recepción de obra o penalizaciones. Si esa fase previa se gestiona sin orden documental, la defensa se encarece después porque hay que reconstruir lo que debería estar archivado.

En industria pasa algo parecido con las no conformidades: cuando ventas promete una reposición rápida para salvar al cliente y producción no documenta el origen del fallo, la empresa se queda sin relato técnico sólido. Y en servicios profesionales el problema aparece cuando el expediente se llevó bien pero la comunicación con el cliente fue informal y sin trazabilidad; ahí la discusión jurídica se vuelve más cara de lo que debería.

El coste de una demanda para una empresa se mide en horas propias

Un procedimiento por vicios de ejecución no se queda en el abogado y el procurador. Arrastra al jefe de obra, al técnico, al administrativo, al archivo de certificaciones, a los correos con subcontratas y a las actas de replanteo. Un conflicto por producto defectuoso obliga a reconstruir lotes, albaranes, controles de calidad, muestras y trazabilidad. Una reclamación por error u omisión en un despacho dispara horas no facturables del socio que mejor conoce el expediente, que suele ser además quien genera negocio.

Por eso un asunto mediano mal encuadrado puede doler más que uno grande bien acompañado. En los medianos la empresa tiende a improvisar, a no activar la revisión temprana y a asumir que ya se resolverá. Es justo ahí donde aparecen exclusiones, límites insuficientes o coberturas pensadas para una actividad que ya no se parece a la actual.

El detalle que decide

Cuando el asegurado puede designar a su propio letrado, la ley prevé que la entidad abone los gastos de esa dirección jurídica hasta el límite pactado en la póliza. Ese límite es el número que decide si la libertad de elección sirve o es nominal, y conviene mirarlo antes de necesitarlo. El Tribunal Supremo ha considerado ilícitas cláusulas que fijan un límite tan bajo que vacía de contenido ese derecho.

Hay además un supuesto que conviene conocer: si quien reclama está asegurado con la misma entidad, o existe cualquier otro conflicto de intereses, la aseguradora debe comunicarlo de inmediato y el asegurado puede optar entre mantener la dirección jurídica de la compañía o confiar su defensa a otra persona. No es una cortesía: es una previsión legal.

Cuando el conflicto llega a la tesorería

Un procedimiento puede congelar una relación comercial clave, retrasar cobros, forzar provisiones contables y desviar a dirección en un momento de cierre o de crecimiento. Si un distribuidor retiene pedidos hasta aclarar responsabilidades, la discusión deja de ser jurídica. Si una certificación relevante se retrasa varios meses mientras los salarios, el renting de maquinaria y los pagos a subcontratas siguen su curso, la tensión de caja es inmediata.

En una firma profesional con iguala mensual basta con que dos clientes perciban inseguridad para que aplacen decisiones o cambien de proveedor. Ese deterioro no se reclama después: se queda en la cuenta de resultados.

Comprobación previa

Seis puntos antes del siguiente conflicto

  • Si la actividad descrita sigue siendo fiel. Una industrial que antes solo fabricaba y ahora instala, o una constructora que coordina más subcontratación que hace tres años, tienen otra exposición.
  • Qué límite tiene la defensa dentro de su responsabilidad civil, y si permite designación propia y con qué reembolso.
  • Si cuenta con defensa jurídica para reclamar, no solo para defenderse. Son frentes distintos.
  • Si la póliza cubre también la vía administrativa y la arbitral, o se limita a la judicial.
  • Qué circuito documental respalda cada fase. En obra, los cambios no formalizados; en industria, la delimitación entre fabricación, manipulación e instalación; en servicios, el tipo de encargo real.
  • Si alguna función crítica descansa en una sola persona. Es quien acabará dedicando las horas que el procedimiento exija.
Punto de decisión

Si mañana entrara una reclamación

Quien ya ha discutido una certificación, un suministro o una entrega defectuosa sabe que el problema no empieza cuando el juzgado se pronuncia. Empieza cuando el tiempo directivo se desvía, la documentación no aparece a la primera y un cliente retiene pagos.

Responda tres cosas. Quién asumiría la dirección jurídica y con qué límite de gastos. Si el conflicto que más probablemente tendrá su empresa es de los que se defienden o de los que se reclaman. Y qué personas quedarían absorbidas por el asunto durante los próximos meses. Tener asesoría externa no resuelve por sí solo la exposición: la asesoría defiende o coordina, pero si la estructura de protección está mal planteada, el coste recae donde siempre recae.

Preguntas frecuentes

En construcción, ¿el mayor coste está en la condena o en el expediente?

Con frecuencia, en la gestión del expediente. Si faltan actas, órdenes de cambio, correos de aprobación o soporte técnico de obra, la defensa se complica y se encarece incluso antes de discutir el fondo del asunto. Y ese trabajo de reconstrucción lo hace personal propio, no el abogado.

¿Un buen control de calidad reduce la exposición judicial de una industrial?

La reduce, aunque no la elimina. Un control de calidad sólido sirve de poco si la trazabilidad comercial y logística no permite demostrar qué lote salió, a quién, en qué condiciones y con qué aceptación posterior del cliente. La prueba del proceso y la prueba de la entrega son cosas distintas.

¿Puedo elegir a mi abogado en un procedimiento cubierto?

Depende del tipo de garantía. En el seguro de defensa jurídica la ley reconoce expresamente el derecho a elegir libremente abogado y procurador. En la defensa incluida en la responsabilidad civil, la dirección jurídica corresponde a la entidad salvo pacto en contrario o conflicto de intereses, supuesto en el que el asegurado puede confiar su defensa a otra persona con abono hasta el límite pactado.

Un coste recurrente, no excepcional

Una reclamación mal prevista no castiga solo por lo que pueda resolver un juez, sino por la energía financiera y directiva que obliga a inmovilizar en el peor momento. Si cada conflicto hay que discutirlo desde cero, con límites dudosos y documentación reconstruida a posteriori, el coste de una demanda para una empresa deja de ser un hecho aislado y se convierte en una partida que se repite.

Revisarlo consiste en comprobar tres cosas: que la actividad descrita en las pólizas es la real, que los límites de defensa guardan proporción con la dimensión de los contratos, y que están cubiertos los dos frentes, el de defenderse y el de reclamar.

Determinada esa exposición, trabajar con acceso a más de 95 compañías amplía el universo desde el que buscar y contrastar, entre las entidades que ofrecen soluciones adecuadas, límites de defensa y fianzas, alcance de la vía administrativa y arbitral, condiciones de libre designación y precio. La aceptación y las condiciones dependen de la actividad, del historial de siniestralidad y de los criterios de suscripción de cada entidad.

La revisión de sus seguros no tiene coste y no implica obligación de contratar. Es un servicio que ofrecemos siempre de forma gratuita, también cuando la conclusión es que su estructura actual está bien planteada.

Mateo Molina · Molina López — Análisis y Optimización de Seguros

¿Su empresa está cubierta para defenderse y también para reclamar?

Revisamos qué límite de gastos de defensa tiene su responsabilidad civil, si dispone de defensa jurídica para los conflictos en los que su empresa es quien reclama, si la cobertura alcanza a la vía administrativa y arbitral, y si la actividad descrita en las pólizas es la que desarrolla hoy. Sin coste y sin obligación de contratar.

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