Análisis profesional de riesgos

Llevar una vida activa juega a favor de la salud. No siempre juega a favor de la cobertura. El error está en dar por hecho que, si la actividad profesional está bien declarada, cualquier caída en la bici o en la pista también lo está.

Una lesión deportiva de un autónomo no se queda en el hombro inmovilizado o la rodilla vendada. Se traslada a la agenda: avisos sin atender, sesiones canceladas, entregas que se retrasan. Para quien cobra porque entrega, se desplaza o ejecuta, una lesión de pocas semanas puede pesar más en la tesorería que en el cuerpo.

Este análisis repasa qué cubre la Seguridad Social cuando la lesión se produce fuera del trabajo, dónde pueden fallar las pólizas privadas de accidentes y de baja, y por qué la práctica deportiva debe figurar en la declaración del riesgo.

Lesión deportiva de un autónomo: deportista con una lesión que le impide trabajar
La lesión ocurre fuera del trabajo, pero sus consecuencias económicas recaen sobre la actividad del autónomo.

Lo que paga la Seguridad Social y desde cuándo

Para la Seguridad Social, una lesión sufrida haciendo deporte en el tiempo libre es un accidente no laboral. Si impide trabajar, da lugar a una incapacidad temporal por contingencias comunes, con dos consecuencias que conviene tener presentes.

Desde cuándo. En el régimen de autónomos, la prestación por contingencias comunes nace a partir del cuarto día de la baja. Los tres primeros días no se cobran.

Cuánto. Se calcula sobre la base reguladora, con los mismos porcentajes que en el Régimen General para estas contingencias. Para quien cotiza por una base baja y factura bastante más, la prestación puede quedar muy lejos de los ingresos reales que deja de obtener.

En el accidente, sea o no de trabajo, no se exige un periodo previo de cotización para acceder a la prestación, a diferencia de la enfermedad común. Lo que sí hace falta es estar de alta y cumplir los demás requisitos. La prestación pública es una base; lo que falta hasta los ingresos reales es lo que puede cubrir un seguro privado.

Dónde pueden fallar las pólizas privadas

El seguro privado complementa la prestación pública, pero no la sustituye automáticamente, y su respuesta ante una lesión deportiva depende de cómo esté redactado. Hay cuatro puntos en los que una póliza aparentemente completa puede quedarse corta.

La actividad deportiva. Algunas pólizas de accidentes o de baja distinguen entre el accidente general y el derivado de prácticas que consideran de riesgo agravado. Ciclismo de montaña, escalada, artes marciales, carreras por montaña o entrenamientos de alta intensidad pueden estar excluidos, limitados o sujetos a una prima distinta, según el condicionado.

El accidente extraprofesional. No todas las pólizas cubren con el mismo alcance el accidente en el trabajo y el ocurrido fuera de él. Conviene comprobar que la cobertura alcanza las veinticuatro horas, y no solo el ejercicio de la actividad.

La franquicia y la carencia. Las pólizas de subsidio diario pueden fijar días iniciales no indemnizados y periodos de carencia desde la contratación. Una lesión de dos o tres semanas puede quedar en gran parte dentro de esos días y activar una prestación escasa. El funcionamiento del periodo de espera está explicado en el análisis sobre el periodo de espera en la baja del autónomo.

La cuantía diaria. El subsidio contratado tiene que guardar relación con los ingresos y los gastos fijos del negocio. Una cuantía que se fijó al empezar la actividad puede no corresponder a la facturación actual.

Pieza de protecciónQué aporta ante una lesión deportivaDónde puede quedarse cortaQué conviene comprobar
Incapacidad temporal públicaPrestación desde el cuarto día de baja por accidente no laboralLos tres primeros días y la distancia entre la base de cotización y los ingresos realesBase de cotización y estar al corriente de las cuotas
Seguro de baja o subsidio diarioUna cantidad diaria mientras dura la incapacidadFranquicia, carencia, baremos por lesión y exclusión de determinados deportesDesde qué día paga, cuánto paga y qué deportes excluye
Seguro de accidentesCapitales por invalidez o fallecimiento y, en algunos casos, gastos o indemnizaciones por lesiónExclusiones de prácticas de riesgo y accidente extraprofesionalCobertura de veinticuatro horas y tratamiento de la actividad deportiva
Seguro de saludAsistencia médica, pruebas y rehabilitaciónNo compensa la pérdida de ingresosCobertura de traumatología y rehabilitación

Cuatro piezas de protección ante una lesión deportiva y el hueco que puede dejar cada una. Su alcance concreto depende del condicionado de cada compañía.

La lesión deportiva de un autónomo y la declaración del riesgo

Al contratar, el tomador debe declarar las circunstancias que conozca y que la compañía le pregunte en el cuestionario. Si este pregunta por la práctica deportiva y la respuesta no refleja la realidad, la discusión tras una lesión ya no gira en torno al daño, sino a si el riesgo estaba bien descrito.

Hay un segundo momento que se pasa por alto: lo que cambia después de contratar. Si durante la vigencia del contrato cambian las circunstancias declaradas en el cuestionario de forma que agraven el riesgo, por ejemplo al empezar a practicar un deporte que la compañía consideraría de riesgo, el tomador o el asegurado deben comunicarlo tan pronto como sea posible. Si se produce un siniestro sin haberlo comunicado, la ley prevé la reducción proporcional de la prestación, y la liberación de la compañía si hubo mala fe.

La conclusión práctica es sencilla. La actividad profesional puede estar perfectamente declarada y, aun así, existir un hueco por la actividad física del asegurado. Una fractura de tibia es la misma en el hospital; contractualmente puede no ser el mismo siniestro.

El daño que sigue cuando la lesión se cura

La consecuencia económica no termina con el alta. Un cliente al que no se atiende durante unas semanas puede acostumbrarse a trabajar con otro profesional. El encargo urgente que no se entrega se desvía a la competencia. El profesional al que se subcontrata para salvar una obra puede quedarse con la relación.

Ninguna póliza cubre esa pérdida de clientela. Lo que sí puede hacer una protección bien dimensionada es reducir el tiempo en que la tesorería obliga a tomar decisiones precipitadas, como volver antes de tiempo o aceptar encargos que no se pueden atender bien. Las coberturas de baja para autónomos están descritas en la página del seguro de baja laboral para autónomos, y las de accidentes en la del seguro de accidentes para autónomos.

La actividad profesional puede estar bien declarada y la cobertura fallar por la actividad física. En una lesión deportiva, la póliza no pregunta cómo se trabaja, sino cómo se lesionó el asegurado.

El detalle que decide

La fecha que fija el parte médico

Quien entrena con intensidad tiende a normalizar las molestias y a esperar unos días antes de acudir al médico. Desde fuera parece disciplina; ante una reclamación, puede complicar la prueba del accidente y la fecha de inicio de la incapacidad.

El retraso entre la caída y la primera asistencia puede abrir una discusión sobre si la lesión es un accidente puntual o una lesión por sobreesfuerzo o por gesto repetido, que algunas pólizas tratan de forma distinta. Acudir pronto al médico y conservar el informe de urgencias fija la fecha y el origen de la lesión.

Comprobación previa

Seis puntos para un autónomo que practica deporte

  • La base de cotización y la prestación pública que corresponde desde el cuarto día de baja.
  • Si la póliza de baja o de accidentes cubre el accidente extraprofesional con el mismo alcance.
  • Qué deportes excluye o limita el condicionado y si los que practica figuran entre ellos.
  • Si la práctica deportiva se declaró en el cuestionario y si ha cambiado desde entonces.
  • Desde qué día paga el subsidio, qué franquicia y qué carencias aplica.
  • Si la cuantía diaria corresponde a la facturación y a los gastos fijos actuales.
Punto de decisión

Una autónoma que empezó a hacer trail después de contratar su póliza

Una fisioterapeuta autónoma contrató hace años un seguro de baja con un subsidio diario modesto. Desde entonces corre por montaña varios días a la semana y su facturación ha crecido. Una lesión de muñeca la dejaría sin poder trabajar durante semanas. Antes de que ocurra, tres preguntas ordenan la revisión.

Primera: ¿la póliza cubre las carreras por montaña, y la compañía conoce que las practica?

Segunda: ¿desde qué día pagaría el subsidio y cuánto, frente a lo que factura y a sus gastos fijos?

Tercera: ¿cuánto cubriría entre la prestación pública y la privada durante una baja de tres semanas, y qué parte asumiría ella?

Preguntas frecuentes

¿Una lesión jugando al pádel o haciendo trail cuenta igual que un accidente normal?

Para la Seguridad Social es un accidente no laboral. Para un seguro privado, depende de cómo trate la póliza esa práctica: puede cubrirla como cualquier accidente, limitarla o excluirla. El nombre del deporte importa menos que su tratamiento en el condicionado y lo que se declaró al contratar.

¿Una baja corta merece revisarse o solo preocupan las lesiones graves?

Merece revisarse. Una baja de dos o tres semanas puede quedar en gran parte dentro de los días no indemnizados de la prestación pública y de la franquicia de la privada, y aun así provocar cancelaciones, retrasos y pérdida de clientes.

¿Tengo que avisar a la aseguradora si empiezo a practicar un deporte de riesgo?

Si el cuestionario preguntaba por la práctica deportiva y la nueva actividad agrava el riesgo declarado, sí: la ley obliga a comunicar la agravación durante la vigencia del contrato. Si no se comunica y se produce un siniestro, la prestación puede reducirse, y la compañía puede quedar liberada si hubo mala fe.

Prevenir lesiones y también discusiones de cobertura

El autónomo que entrena con intensidad piensa en prevenir lesiones: calentamiento, técnica, descanso. Conviene añadir otra prevención, la de las discusiones con la aseguradora, porque la caída ocurre en un segundo y la exclusión, la franquicia o la cuantía insuficiente se descubren cuando ya no hay margen para corregirlas.

Visto así, una lesión deportiva de un autónomo deja de ser un asunto de salud y pasa a ser un riesgo de negocio que se puede dimensionar: cuánto cubre la prestación pública, qué añade la póliza privada, qué deportes quedan dentro y qué se declaró. Revisarlo con la póliza delante cuesta poco más que una tarde.

Si quiere comprobar cómo respondería su protección ante una lesión fuera del trabajo, podemos revisarlo con usted. Trabajamos con más de 95 compañías, lo que amplía las posibilidades de comparar precios, coberturas, condiciones y criterios de aceptación para buscar una solución adecuada y competitiva.

Análisis sin coste y sin compromiso. La revisión no implica obligación de contratar, también cuando la conclusión es que su póliza actual está bien planteada.

Mateo Molina · Molina López — Análisis y Optimización de Seguros

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