Análisis profesional de riesgos
Agua en el suelo, regletas empapadas, una torre apagada y la impresora con condensación por dentro. Durante la primera hora todo parece asumible.
El error empieza ahí: tratar un daño por agua como una incidencia material aislada, cuando para un autónomo suele ser un problema de continuidad. Quien trabaja por cuenta propia no pierde dinero solo cuando sufre un siniestro grave. Lo pierde cuando se corta la secuencia normal de trabajo.
El valor del equipo no mide el coste del corte
«Si me pagan los equipos, lo tengo resuelto» se queda corto. Puede cobrarse una indemnización por contenido y seguir con el negocio parado porque el proveedor tarda, porque la instalación eléctrica debe revisarse antes de reconectar o porque el agua ha alcanzado papel, discos externos, licencias vinculadas al dispositivo o terminales de cobro.
Un estudio de arquitectura con los proyectos en un servidor del despacho, una asesoría con dos puestos y escáner de alimentación diaria, un diseñador que entrega revisiones rápidas desde un equipo de sobremesa: su facturación depende de una mezcla concreta de equipo disponible, acceso a archivos y plazos que no se mueven sin coste. Dos días sin operar ya hacen daño. Una semana cambia el mes.
El infraseguro decide justo en los siniestros pequeños
Esta es la parte que más dinero cuesta y peor se explica. El infraseguro aparece cuando el capital declarado de contenido está por debajo del valor real de lo asegurado. Y la consecuencia no es cobrar hasta el capital contratado: es que la indemnización puede reducirse en la misma proporción en que se dejó de asegurar.
El infraseguro no se manifiesta en el gran incendio que uno teme. Se manifiesta en la fuga corriente que deja media factura sin cubrir.
En un multirriesgo de negocio es habitual declarar mobiliario, estanterías y cuatro equipos, cuando la suma real incluye informática, electrónica auxiliar, pequeño utillaje, terminales, consumibles técnicos y archivo de trabajo. Conviene además comprobar si la póliza permite renunciar a la regla proporcional o incorpora una franja de tolerancia, porque la Ley de Contrato de Seguro admite ese pacto y no todas las modalidades lo ofrecen.
El otro criterio que decide es cómo se valoran los equipos. El valor real descuenta depreciación por uso y antigüedad; el valor de reposición a nuevo indemniza lo que cuesta sustituirlos por otros equivalentes, habitualmente con condiciones y límites de antigüedad. Para quien necesita reponer para poder trabajar, esa diferencia puede ser la póliza entera.
Los soportes intermedios, que son los que impiden reanudar
El daño visible invita a pensar en ordenadores, pantallas y mobiliario. El caro suele estar en otra parte: un disco externo con las copias semanales en el cajón bajo de una mesa, un switch de red a ras de suelo, el transformador de una máquina de impresión, la base donde descansa el servidor.
Son piezas baratas comparadas con un portátil y decisivas para volver a trabajar. Si fallan, la actividad no se reanuda aunque se compren equipos nuevos ese mismo día.
Pérdida de beneficios o gastos adicionales
Son dos garantías distintas y conviene no confundirlas, porque responden a situaciones diferentes.
La pérdida de beneficios atiende el margen que se deja de obtener y determinados gastos permanentes cuando la actividad se detiene, y suele exigir que la paralización derive de un daño material cubierto por la póliza. Los gastos adicionales cubren lo que cuesta seguir operando de otra manera: alquilar un espacio provisional, un equipo de sustitución, un servicio externo temporal.
Cuál interesa depende de una pregunta sencilla: si el local queda inutilizable, ¿la actividad se detiene por completo o puede continuar parcialmente en otro sitio? En despachos y trabajo digital, con frecuencia la respuesta es la segunda, y entonces los gastos adicionales resuelven más que un capital alto de pérdida de beneficios.
Ante un daño por agua hay dos deberes que conviven y que conviene no confundir. El asegurado debe emplear los medios a su alcance para aminorar las consecuencias del siniestro: la ley lo establece expresamente y los gastos que ello genere corren, dentro de los términos previstos, a cargo del asegurador. Retirar equipos del agua no perjudica la reclamación: es lo que corresponde hacer.
Lo que sí la perjudica es hacerlo sin dejar constancia. Antes de mover nada, fotografíe y grabe la posición original de cada elemento, el nivel del agua y los números de serie. Tirar embalajes, desconectar y secar deprisa puede dificultar después acreditar qué estaba afectado y qué deterioro vino del agua y no de la manipulación posterior. Y comunique el siniestro a la entidad dentro del plazo previsto, que con carácter general es de siete días desde que se conoce, salvo que la póliza fije uno mayor.
La nube salva datos, no devuelve inercia
Conservar copias en la nube reduce una parte del problema —la pérdida de información— pero no resuelve la indisponibilidad del puesto: reconfiguración de programas, certificados digitales, accesos bancarios, firmas, plantillas, periféricos y tiempos de reinstalación.
Hay autónomos que conservan todos sus archivos y aun así tardan varios días en volver a producir al ritmo anterior. Y ese tiempo tiene una consecuencia comercial que no aparece en el parte: el cliente al que se iba a entregar el viernes puede buscar a otro proveedor el martes. En actividades donde la confianza se mide en rapidez, una interrupción técnica puede convertirse en una grieta comercial.
Seis puntos de su multirriesgo
- El capital de contenido, sumado de verdad. Informática, electrónica auxiliar, utillaje, terminales, consumibles y archivo, no solo el mobiliario.
- Si la póliza aplica regla proporcional o la tiene derogada, y con qué margen de tolerancia.
- El criterio de valoración de los equipos. Valor real o reposición a nuevo, y con qué límite de antigüedad.
- Qué garantía tiene para la parada. Pérdida de beneficios, gastos adicionales o ninguna de las dos.
- Si trabaja desde casa. El seguro de hogar suele limitar o excluir el equipamiento profesional, y la actividad debe comunicarse.
- Si el local es alquilado. Las reformas que costeó usted no forman parte del continente del propietario y deben declararse aparte.
Cinco días sin poder producir
Si hoy entrara agua en su local, ¿la póliza respondería al valor administrativo de los equipos o al coste real de estar varios días sin trabajar? La distancia entre una cosa y la otra suele descubrirse tarde.
Responda tres cosas. Cuánto costaría reponer hoy todo lo que hay dentro, comparado con el capital que figura declarado. Qué porcentaje de un siniestro cobraría si se aplicara la regla proporcional. Y si podría seguir trabajando desde otro sitio o su actividad se detiene por completo, porque de esa respuesta depende qué garantía necesita.
Preguntas frecuentes
Si el agua viene de un vecino o de la comunidad, ¿da igual cómo tenga mi seguro?
No. Que después pueda existir repetición contra el responsable no evita que la propia póliza esté mal dimensionada o tenga límites insuficientes para contenido y paralización. La responsabilidad de un tercero puede tardar en resolverse, y el problema de caja del autónomo aparece bastante antes.
¿Entra el tiempo de reinstalar programas, certificados y accesos?
Depende de cómo esté redactada la garantía de pérdida de beneficios o de gastos adicionales y de si exige un daño material previo cubierto. Ese tiempo técnico existe y pesa mucho en actividades digitales, pero puede quedar mal atendido si solo se declaró el valor físico del equipo.
¿Y si los equipos estaban apoyados directamente en el suelo?
Algunos condicionados contemplan condiciones específicas para bienes situados por debajo de determinada altura o en contacto con el suelo. No siempre afecta al siniestro completo, pero puede abrir una discusión sobre las medidas de protección exigidas. Conviene comprobar qué dice el contrato antes de un episodio de agua, y elevar del suelo lo que sea crítico para reanudar la actividad.
El ordenador era sustituible; la semana de trabajo no
Un parte de agua mal entendido no termina cuando se seca el suelo. Termina cuando se comprueba si el negocio podía estar cinco días parado sin que se rompiera algo más serio que un equipo.
Y esa comprobación se hace antes, revisando tres cifras: el capital declarado frente a lo que costaría reponer, el criterio de valoración de los equipos y la garantía que atiende la parada. Son las tres que deciden qué porcentaje del daño acaba pagando la póliza y qué porcentaje paga la caja del autónomo.
Determinada esa exposición, trabajar con acceso a más de 95 compañías amplía el universo desde el que buscar y contrastar, entre las entidades que ofrecen soluciones adecuadas, tratamiento del infraseguro, criterios de valoración, garantías de continuidad y precio. La aceptación y las condiciones dependen de la actividad, del tipo de espacio y de los criterios de suscripción de cada entidad.
La revisión de sus seguros no tiene coste y no implica obligación de contratar. Es un servicio que ofrecemos siempre de forma gratuita, también cuando la conclusión es que su póliza actual está bien planteada.
Mateo Molina · Molina López — Análisis y Optimización de Seguros
Este contenido tiene finalidad informativa y no constituye asesoramiento jurídico. El deber de comunicar el siniestro y el deber de aminorar sus consecuencias, así como el tratamiento de los gastos de salvamento, se recogen en los artículos 16 y 17 de la Ley 50/1980, de Contrato de Seguro; la aplicación de la regla proporcional en situaciones de infraseguro se rige por su artículo 30, que admite pacto en contrario. Los capitales, los criterios de valoración, las condiciones exigidas a los bienes asegurados, las franquicias, las exclusiones y el alcance de las garantías de pérdida de beneficios y gastos adicionales varían según la entidad y el condicionado, y deben verificarse en las condiciones particulares y generales de cada póliza. El análisis previo no garantiza la contratación ni la aceptación del riesgo.
¿Qué porcentaje de un siniestro cobraría hoy?
Contrastamos el capital declarado con el valor real de lo que hay en su local, comprobamos si su póliza aplica regla proporcional o la tiene derogada, revisamos el criterio de valoración de los equipos y qué garantía atendería la parada. Sin coste y sin obligación de contratar.
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