La normativa habla de seguro público o privado, y muchos solicitantes solo leen la segunda palabra. Cuándo no hace falta contratar nada, qué descarta un expediente y por qué el certificado que emite la aseguradora importa tanto como la póliza.
Trabajar, alquilar, moverse a diario y necesitar seguimiento médico no se parece a hacer turismo. Qué cubre realmente la tarjeta sanitaria europea, cuándo deja de valer y qué documentos la sustituyen si traslada su residencia.
Dos personas pueden perder una maleta parecida y cobrar cantidades muy distintas. La discusión no es si hubo robo, sino cómo clasifica la póliza cada cosa que iba dentro, y qué plazos corren frente a la compañía aérea.
Un seguro de viaje no excluye lo peligroso. Excluye lo que no le declararon. Y esa diferencia decide quién paga el rescate.
La pregunta no es a quién le compra la póliza. Es quién ha mirado su situación completa antes de que usted firme.
Viajar con una patología previa puede dejar fuera gastos médicos, cambios de billetes o repatriación. Aquí está lo que conviene mirar de verdad.